Perusa explica Machu Picchu
Una ciudad en las nubes, un escondite bastante bueno y muchísimas piedras que encajan perfectamente.
Perusa está allí, como si estuviera en lo más alto de los Andes. Con un bastón en la mano, mirando hacia adelante, con una sonrisa en la cara.
«¡Bueno, gente! Machu Picchu es como un castillo de juegos enorme. Solo que no para niños. Sino para adultos que, obviamente, no le tenían miedo a las alturas.»
«Los incas pensaron: ahora vamos a construir una ciudad tan alta que las nubes tendrán que venir a vernos.»
«Y simplemente lo hicieron.»
Una ciudad como un secreto
Perusa balancea su bastón en el aire.
«Allí vivían. Celebraban. Y seguramente también hacían cosas que nadie debía ver.»
«Quizás el juego de las escondidas más grande del mundo.»
«¿Y lo mejor de todo? Nadie los encontró.»
«Porque simplemente desaparecieron en la niebla. Bastante astuto.»
Escaleras interminables
Perusa salta de arriba abajo, como si estuviera corriendo por las terrazas.
«Tenían jardines allí. Pero no planos. Sino como escaleras.»
«Imagínense que pueden bajar todos los días y picar fruta en el camino.»
«¿Un sueño, verdad?»
Piedras sin pegamento
Perusa se detiene y sonríe con picardía.
«¿Y saben cómo pegaban las piedras para sus casas?»
«¡De ninguna manera!»
«Las piedras eran tan perfectas que simplemente encajaban. Como un rompecabezas.»
«Solo que no como un rompecabezas aburrido de la tienda, sino uno que nunca terminarían.»
El juego de las escondidas más grande del mundo
«Machu Picchu simplemente se escondió. Y ganó.»
Por qué Machu Picchu permaneció oculto durante tanto tiempo
Al final, Perusa susurra dramáticamente.
«¿Y por qué Machu Picchu sobrevivió tanto tiempo? Porque era un escondite secreto que las nubes protegían.»
«Fue descubierto mucho después. Como si Machu Picchu hubiera jugado a las escondidas y hubiera ganado.»
«Así que, si van allí, tengan cuidado. Tal vez Machu Picchu siga jugando.»
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