Perusino entrevista a Chasca, la Diosa del Amanecer
Perusino está sentado en el banco, con los hombros encorvados y la mochila entre los pies. Su teléfono está muerto, no dramáticamente muerto, pero completamente entumecido. El silencio persiste, y en este momento, no es un silencio amistoso.